viernes, 6 de junio de 2008

Escrito Desde la Esquina del Cielo


Mientras tu tiempo se encierra entre todas las pesadillas de mi conciencia, los mares impuros de la nostalgia cuelgan sobre sí una ola de estrellas insolentes que desprenden sobre tu desgracia la luz de las miradas ajenas.

Sos tan inocente, tan irreverente, tan insolente, tan indulgente, tan poco endeble que mis llagas se ríen cuando escuecen por la sal de tus insultos.

Se cierne sobre la melancolía de los días de la gente del otro lado del mundo, una sombra de futuro incierto, un susto quizás, una espada que, amenazante, acaricia con su filo las gargantas de los que entran, con orgullo victorioso de guerrero épico, al principio de los comienzos del fin de los desenlaces, para poder alcanzar así el cenit de la vida misma, para así llegar a ser las momias mas perfumadas de todos los panteones, y ser, por su supuesto, únicos (afirmación pleonasmica, ya que no hay momias en los panteones).

Y de esta manera concluyo lo inconciliable, esta prerrogativa de ojos llorosos y músculos tensos, este contrato mágico entre amor y odio, concluyo lo ya concluido en el principio de los comienzos y lo terminado allá, en el futuro no escrito, termino y que sea por fin, fin, lo finito, lo inexistente, lo inexorable, y que ese fin sea infinito como la luz divina e impura que me dieron sus manos.



P.D: para los interesados, me estoy refiriendo a la esquina izquierda inferior del fondo del cielo (visto desde la derecha de quien quiera que sea tu Demiurgo) las otras estaban ocupadas...



Autor: El Rey Til