Tuve una vez un sueño de matices ancestrales, en él, YO dormía y soñaba con el sueño que nunca se soñó. Había espacios de formas triangulares, y muecas en vanas constelaciones, los caminos eran, son y serán múltiplos de π.
YO era un todo (¿era todo o era nada?), un universal sin complemento (pleonasmo), el numen de todo aquello odioso y agresivo, era eso, porque lo demás existía, y YO no recordaba haberlo hecho.
Era la nada no omnisciente, era el todo nada-poderoso, ERA, soy y seré (pensaba yo en mi inmensa vaciedad) aquello que no sabe que es por ser irracional, era el número e, mas que abstracto, real e intangible.
Luego yo ya no era todo, era cielo, pero no era el único cielo; yo era alto, lejano, brillante y celeste; pero el otro, ¡ay el otro!, el otro era gris, tormentoso y errante.
No se porque, no se cuando ni tampoco como, no se si el otro subió, no se si fui yo el que baje, solo recuerdo una hermosa tarde de un otoño lluvioso.
Después me desperté. Y no recuerdo mas nada.
autor: el yo que yolla
1 comentario:
Más que un poema es una ecuación.
jajajaj
Publicar un comentario