martes, 25 de septiembre de 2007
viernes, 14 de septiembre de 2007
La Musa Vital
en su mueca rosada
de suave martirio
en su estigma de olvido
es sus llagas
su alivio
Me inspiró
su sonrisa aguda
su andar danzante
su mente extraña
y su hablar cantante
Me inspiro
en sus largas tormentas
en sus días soleados
en su cenit alegre
en su tristemente efímera
felicidad
Me inspirare
en sus vuelos
que con caricias
mojaran mis ojos
es sus caidas
que con mis manos
derrotaré
Me inspira
su utopía de diferencia
su quimera de libertad
su noche
su día
su vida
Su sola existencia
es la razón de mi continuidad
mi utopía es el mundo Platónico
pero que lo escuche el mismo Hades
Mi cabeza por su futuro!
Autor: yo... realmente necesitaba escribirlo
jueves, 6 de septiembre de 2007
El Poema Innombrable
una sonrisa blanca
más blanca aún
que el plumaje blanco
de una impecable paloma santa
Pero
no es una sonrisa
insipida, fruto
de un gesto muscular
insipido, fruto
de su naturaleza somática
es aguamiel
es estrella
es paradoja
Fué mi Númen
autor: yo
De La Vida, De La Muerte, Y De Las Bolsas De Papas
no es más
que el cascarón del huevo
que protege
y a la vez obstruye
la vida naciente
del ojo del aguila
¿se sigue existiendo
sin cuerpo,
con alma?
tu cuerpo,
mi cuerpo,
es una bolsa de papas
con papas
sin papas
sigue siendo una bolsa de papas
con papas es VIDA
sin papas
es bolsa
al fin y al cabo
una bolsa de papas
autor: yo (¿quién podria escribir algo asi sino?)
lunes, 3 de septiembre de 2007
Onírico II
Tuve una vez un sueño de matices ancestrales, en él, YO dormía y soñaba con el sueño que nunca se soñó. Había espacios de formas triangulares, y muecas en vanas constelaciones, los caminos eran, son y serán múltiplos de π.
YO era un todo (¿era todo o era nada?), un universal sin complemento (pleonasmo), el numen de todo aquello odioso y agresivo, era eso, porque lo demás existía, y YO no recordaba haberlo hecho.
Era la nada no omnisciente, era el todo nada-poderoso, ERA, soy y seré (pensaba yo en mi inmensa vaciedad) aquello que no sabe que es por ser irracional, era el número e, mas que abstracto, real e intangible.
Luego yo ya no era todo, era cielo, pero no era el único cielo; yo era alto, lejano, brillante y celeste; pero el otro, ¡ay el otro!, el otro era gris, tormentoso y errante.
No se porque, no se cuando ni tampoco como, no se si el otro subió, no se si fui yo el que baje, solo recuerdo una hermosa tarde de un otoño lluvioso.
Después me desperté. Y no recuerdo mas nada.
autor: el yo que yolla