lunes, 27 de agosto de 2007

Onírico

Una neblina espesa con apariencia cósmica hacia cada vez mas estrecho mi rango de visión, era un lugar gris, era gris pero no había nada, era nada pero a la vez era, porque yo estaba ahí, y el que yo este ahí ya lo transforma en un lugar. No había piso ni techo, no había limite mas allá de mi visión, no encontraba el tacto, no encontraba mi voz, y la niebla me cegaba cada vez mas la visión. Después había luz, había luz pero había olvido, y el olvido puede ser malo, pero también puede ser bueno, y la luz puede ser luz pero también puede dejarte ciego, y yo no quería mas luz, ya tenia luz, mi propia luz, mi vista no quería mas camino que el de mis ojos y lo único que me quedaba eran mi sombra y mi luz.

Después había cielo, mucho cielo, un cielo inmenso, hermoso y soleado por un lado, y un cielo negro, frío y muy bajo, alcanzable con las manos por el otro… y a pesar de todo, yo quería los dos. Después me desperté. Y no recuerdo mas nada.



Autor: yo, el yo que yolla, o sea... YO

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